jueves, 8 de junio de 2017

TARRACO VIVA 2.017


CARPE DIEM.



Como todos los años Avekrénides ha asistido a ese gran festival romano que es Tarraco Viva este año un poco tristes por la pérdida de nuestro amigo Benito Báguena gran experto en vinos y aceites romanos.

La noticia nos llegó justo unos días antes del inicio del evento y nos sorprendió sobremanera. Este año se iba a encargar junto con su esposa Pilar de los vinos griegos, pero no pudo ser. R.I.P. Seguro que nos volveremos a ver en el Hades.





Este año el festival se centraba en la figura del emperador Adriano, el más helenista de los emperadores romanos.

Un emperador de origen hispano, conocido como el emperador viajero pues visitó todas las provincias del Imperio. Era un gran mecenas, gran amante de las artes y muy apreciado en Grecia incluso más que en Roma.

Si han visitado Roma seguro que habrán estado en el Castillo de Sant'Angelo que en realidad era su tumba, la única que se conserva en buen estado porque de la de Augusto apenas queda nada.




Tarraco Viva se celebra en Tarragona en la segunda quincena de mayo y organiza multitud de actos su programa es muy extenso.

Yo me voy a centrar en los realizados del Campo de Marte y en una tercera entrada en los juegos de gladiadores en el anfiteatro con nuestros amigos de Ars Dimicandi.

El Campo de Marte es la zona más concurrida del festival. Allí se reúnen los grupos de recreación histórica y se montan las casetas que muestran un poco de la cultura romana.







Aquí aparece la vida cotidiana en la antigua Roma, sus cocinas, alimentos, sus utensilios de escritura, de pesca. Muy interesante la técnica del Opus Tesellatum, los famosos mosáicos romanos, perfectamente explicada por esta amable artesana.



Hasta una fragua romana, magnificamente recreada, nos mostraba la habilidad de estos hombres con los metales.







En la parte alta del Campo de Marte estaban instaladas las casetas de buena parte de los principales yacimientos arqueológicos romanos que hay en Hispania.

Sorprende ver cuantas rutas turísticas hay ya, muy bien montadas . Es un sector que va en crecimiento, menos mal, a ver si dejamos de ser el refugio de borrachos y berbeneros europeos y conseguimos que de esos 80 millones que nos visitan, alguno más se interese por nuestra cultura.

No podían faltar los vinos romanos. El vino es la única obra de arte que se puede beber. Echando de menos a Benito y a sus vinos romanos de Cariñena, este año probamos los vinos de la Baetica y el garum. Pura delicatessen, tanto que merecen una o varias entradas futuras en el blog.


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