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domingo, 9 de marzo de 2014

Pompeya. La Casa del Fauno.






Avekrénides regresa hoy a Pompeya. Hace poco salió en la prensa otra noticia de derrumbamiento en alguna casa pompeyana y es que es un yacimiento defícil de conservar, sobre todo por los destrozos de la lluvia.
Ahora , que el gobierno italiano debería hacer todo lo posible por preservar esta joya del pasado y asegurar su subsistencia invirtiendo el dinero que fuera necesario pues al cabo del año reciben millones de turistas y también millones de euros.




La Casa del Fauno es una de las más famosas de Pompeya y también de las más lujosas y extensas. Está situada al norte de la Via della Fortuna. 
Recibe su nombre de la pequeña estatua del fauno que hay en la entrada, el bronce original del siglo II a.C. se conserva en el Museo de Nápoles. Ocupaba unos 3.000 metros, toda una insula y como curiosidad tenía dos entradas, parece que era la unión de dos casas distintas.




La entrada de la derecha conducía a los aposentos de la familia, hay un atrio sostenido por cuatro columnas y salas como la letrina, el establo, las termas, la cocina. En la entrada todavía se conserva la inscripción latina " HAVE ".
La entrada de la izquierda era la que daba acceso al sector de los invitados, aquí junto al fauno suele situarse un artista que vende reproducciones de pinturas pompeyanas, muy recomendable.




La decoración de esta casa es impresionante, muy helenística, pertenece al " primer estilo " y le da una grandeza propia de una domus aristocrática. Alrededor de este impluvium se disponían las habitaciones principales, con suelos decorados con motivos  geométricos y de naturaleza como vemos en estas fotos.





Esta magnífica casa tenía dos enormes jardines con peristilo (galerías) y entre los dos estaba la famosa exedra, era la habitación principal, con columnas corintias y con el famoso mosáico que representa la victoria de Alejandro Magno sobre Darío, rey de Persia , en la batalla de Issos.


El que hay en Pompeya es una reproducción ya que el original se encuentra en el Museo de Nápoles y ya le dedicamos un anterior artículo.



domingo, 26 de enero de 2014

Pompeya. El Anfiteatro.






A Avekrénides le gusta pisar "suelo romano". Visitar Pompeya es uno de los privilegios que los habitantes de este mundo tenemos, sobre todo, para los europeos porque la tenemos mucho más a mano. Esto no es Literatura, no es Filosofía, no es Teoría cuántica, es la Historia tangible.

Patear Pompeya puede ser muy cansado, es un gran esfuerzo, mejor que te lo tomes con calma y si puedes vuelve a visitar lo que te dejaste. Si es cierto, se ha convertido en una especie de Disneyland a la romana, llena de turistas presurosos que persiguen a sus guías, que a su vez también tienen prisa por cumplir su horario. Si no tienes cuidado puedes acabar aplastado por una manada de éstas.

Prisa, prisa, prisa en Pompeya . No se debería tener prisa al contrario. ¿Qué hacéis aquí? Esto no es una película de romanos,  no vas a ver a Gladiator dando caña a diestro y siniestro así que no corras. ¡Ah! y lleva unas buenas zapatillas o nada más entrar maldecirás tu suerte.




El anfiteatro de Pompeya está situado al  Este del yacimiento en una zona más bien retirada del centro de la ciudad. Se construyó en el 70 a.c. y es uno de los mejor conservados.
Lo novedoso es que fue construido en piedra y de forma permanente. Se sabe que eran duumviros Quinctius Valgus y Marcus Porcius, que además pagaron la obra. Esto para los tiempos actuales también sería novedoso , pues hoy en día los duumviros se suelen quedar con los denarios públicos y no ponerlos de su bolsillo precisamente.



Tenía una capacidad de unos 20.000 espectadores, casi nada para hace 2.000 años. Sus dimensiones eran de 135x104 metros y a las gradas superiores se subía por unas escaleras colocadas en las fachadas exteriores.
En verano en Pompeya hace mucho, pero mucho calor, por eso en la parte superior de los graderíos solían colocar unos toldos para tener una buena sombra y librarse del molesto sol.
La gente no venía aquí a escuchar música, ni a ver teatro. Aquí se venía a ver sangre, a ver lucha de gladiadores, a ver matar animales. Se recreaban batallas, se comía, se bebía , se gritaba y se montaban unos follones de padre y señor mío como el que se produjo con los habitantes de la vecina Nuceria y que llevó al Emperador Nerón a suspender los juegos en Pompeya durante 10 años.
A los romanos les iba el rock duro , que le vamos a hacer, y los gladiadores lejos de ser unos muertos de hambre, como aparecen en las películas, solían comer muy bien y eran muy cotizados , sobre todo,  por las mujeres pompeyanas.










martes, 7 de enero de 2014

Pequeñas joyas romanas.



 


A Avekrénides le apasiona el mundo romano y nada mejor que visitar el Museo de Nápoles para poder admirar una gran colección de todo tipo de objetos procedentes de las excavaciones de Pompeya y Herculano.
Las joyas son piezas muy perseguidas por los buscadores de tesoros, que lejos de trabajar con fines culturales lo hacen a las órdenes de coleccionistas adinerados, anónimos mecenas del espolio que gustan atesorar estos objetos para su propio deleite.
Es muy raro poder ver piezas de oro expuestas en las vitrinas de algún museo, por suerte o mas bien por desgracia , el oro y la plata siempre se han "reciclado" desde hace siglos, son materiales que nunca desaparecen y que siempre han sido valiosos para los poderosos.
Pero hay veces que aun podemos admirar hermosos brazaletes, pendientes, anillos, collares que en la Antigüedad adornaban los cuerpos de las damas de alta posición social.






Son preciosos ¿Verdad?. Las damas pompeyanas eran poderosas, de eso no hay duda. Pertenecían a una sociedad refinada que por supuesto amaba el lujo y la ostentación. Estas cosas han cambiado muy poco y como se dice popularmente en la tierra de Avekrénides, "Con dinero chufletes".






domingo, 5 de enero de 2014

Alejandro Magno en Pompeya.









Situado en una de las principales salas del Museo de Nápoles podemos contemplar la belleza del famoso mosaico de Alejandro Magno.
Impresionó mucho a Avekrénides tener delante esta magnífica obra de arte, que narra el enfrentamiento entre Alejandro, rey de Macedonia y Darío III, rey de los persas. Parece ser que es una escena de la batalla de Issos (333 a.c.) , aunque no queda claro, pero es en la única en la que según las fuentes de la Antigüedad los dos estuvieron muy próximos en pleno combate.
El autor o autores de esta maravilla se desconocen, por desgracia entonces los artistas no firmaban sus obras. No es un mosaico especialmente bien conservado pues hay partes que han desaparecido. Pero se puede apreciar claramente en la parte de la izquierda a Alejandro, vestido con armadura y  montado sobre Bucéfalo, arremeter contra los soldados persas que intentan proteger a su rey que va  en un carro de guerra.



Pero curiosamente la parte principal de la escena no es Alejandro como podríamos presuponer, sino más bien es el rey persa y su cara de susto, al menos es allí adonde te conduce la atención. Se ve que la batalla la da por perdida y emprende la huida a toda velocidad.
Sorprende el dinamismo de la escena y todos los detalles de las armaduras, vestimentas y caballos que más parecen propios de una pintura al fresco. 
Pero no nos engañemos, esta maravilla no fue concebida para ser vista así como la vemos en las fotos. Esto era simplemente el suelo de una habitación, como el que hoy en dia se pone tarima flotante , los romanos se colocaban estas cosas.
Claro que no estaba en una casa cualquiera, estaba originalmente en una de las mejores casas de Pompeya, en la famosa Villa del Fauno. Su dueño se desconoce, ahora que era rico, muy rico y todo un sibarita.
Impresionante casa en la que este suelo casi pasa inadvertido así que imaginaos como era la villa, 3.000 metros cuadrados llenos de belleza helenística.
Una pequeña muestra son estas fotos tomadas por Avekrénides en Pompeya, en donde se puede ver su emplazamiento original.