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sábado, 7 de marzo de 2026

VERNACCIA DI SAN GIMIGNANO (TOSCANA)

 


IN VINO VERITAS




No hace mucho tiempo unos buenos amigos nos trajeron de su viaje por la Toscana italiana esta botella de vino blanco que hoy vamos a catar.

La Vernaccia de San Gimignano es una uva histórica en Italia pues en 1966 fue la primera en recibir la máxima certificación de calidad (DOC).



Es un vino de Bodegas Piccini que se fundó en 1882 y que produce unos caldos con una excelente relación calidad precio. Si conocen San Gimignano ya sabrán que es una localidad de la Toscana italiana muy turística, no es muy grande y si van en verano aquello es un auténtico hervidero de gentes de todo el mundo.

Y no solo es famoso por su vino Vernaccia, ojo que aquí se producen los mejores helados italianos. Así que si aparecen por ahí no se corten y prueben sus helados aunque tengan que hacer mucha fila que es lo habitual.




Pero queridos " fratres in bibendo " hoy no estamos aquí por el rico helado sino por la famosa Vernaccia. Un vino blanco joven con fermentación en acero inoxidable.

No creo que haya que decirles que el vino es necesario tomarlo a su justa temperatura y este blanco pide a gritos servirlo de 10 a 12 grados centígrados.

Es un vino que busca la franqueza, la frescura y ser un fiel reflejo de su origen, San Gimignano, famoso por sus colinas de arcilla, arena y tufo volcánico.




AVEKRÉNIDES KATA.

Una vez en la copa percibimos su color amarillo pajizo, pálido, muy limpio y brillante, con reflejos verdosos en su borde dada su juventud pues esta botella es de 2.024. Por supuesto, Denominación de Origen, Toscana.

Removemos la copa por su base, con alegría, acercando nuestra nariz al borde. Aquí el vino nos habla de sus aromas. Es elegante con estilo italiano. Notas florales, olor a primavera, pero en su tramo medio es afrutado y cítrico.

En boca el primer contacto es refrescante, con una acidez que no es desmedida porque el vino está bien estructurado.

A su paso por la boca naturalmente es afrutado, fruta blanca y tiene un retrogusto a almendra amarga típico de la Vernaccia.




A no ser que se lo tomen a palo seco que por supuesto es una buena opción, lo más correcto es que el vino acompañe a la comida, es su fiel escudero y allí entra a jugar el maridaje. Claro estamos hablando de un vino blanco italiano que va como anillo al dedo a un buen plato de pasta, en Italia toda pasta es buena lo digo por experiencia, pero también puede acompañar a los risottos y a un plato que a mí me encanta " Frutti di mare " mejillones, calamares, almejas, gambas etc.

Les puedo recomendar esta Vernaccia de San Gimignano sin ningún problema porque me parece un vino excelente. Supongo que aquí en España no será difícil encontrarla en alguna bodega o celler. Es un vino goloso que no les dejará indiferentes.

domingo, 20 de marzo de 2016

UN HELADO EN SAN GIMIGNANO.



EGO SUM.


Si estando en Florencia les afecta mucho el síndrome de Stendhal, tal vez sería hora de hacer una parada en el recorrido artístico de esta magnífica ciudad y huir al campo de la Toscana en busca de otro tipo de diversiones, como por ejemplo tomarse un rico helado en San Gimignano.




Pero de lo que no se librarán es de la avalancha de turistas, porque este pequeño pueblo es uno de los lugares más visitados de toda Italia, ya que al año suelen pasar por aquí unos 3 millones de personas.

Es un pueblo típicamente medieval, construido encima de una colina, amurallado, de estrechas calles, muy bien conservado y en donde sobre salen sus torres, inconfundibles, se ven a kilómetros.
Se conservan 15 torres de las 72 que tenía. Las erigían las familias ricas y competían en altura para demostrar su poder. Eran típicas de la Toscana pero en las grandes ciudades se perdieron.


 Se puede acceder con el coche propio o bien usando el autobús desde Florencia o Siena. Hay un gran aparcamiento en las afueras porque naturalmente el pueblo es peatonal.

Una vez dentro del pueblo mejor que se lo tomen con calma y disfruten de la visita porque hay mucha, pero que mucha gente.
La principal calle es la de San Giovanni que está repleta de tiendas de recuerdos.






Hay muchas cosas que visitar en San Gimignano pero habíamos venido en primer lugar a probar el famoso helado y disfrutar de sus magníficos sabores.  Echen un vistazo a la foto de abajo.


A fe mía que en Dondoli probé el mejor helado que haya tomado en Italia. Hubo que hacer un rato de fila pero la espera mereció la pena.
Los precios no son caros, lo mismo que en cualquier heladería pero la diferencia está en los sabores. Por supuesto probamos de distintos tipos pero el Top lo marcó el helado de vino Vernaccia. Este vino blanco convertido en helado es algo sublime, exclusivo, en ninguna otra parte del mundo lo podrá probar y entonces se dará cuenta de que la fama no es inmerecida.

Después de quedar completamente satisfechos con nuestra experiencia heladera visitamos el museo del pueblo.
 Aquí se esconde otra grata sorpresa, la gran maqueta de cerámica hecha a mano de todo el pueblo. Les costó 2 años hacerla y otros  2 años de estudios previos históricos.




En el museo también se pueden degustar los dulces propios de la Toscana y para acompañarlos un buen vaso de vino Vernaccia, bien frío, un placer, sobretodo cuando no se tiene que conducir.


Se pueden visitar algunas torres y desde lo alto contemplar el fino paisaje de la Toscana. La Torre Grossa es la más alta del pueblo con 54 metros. Hay numerosas iglesias, a destacar la de San Agustín y la Colegiata. Tiendas de moda, buenos restaurantes.
Pero sobretodo el encanto medieval del pueblo, provoca un sentimiento que luego cuesta mucho dejarlo todo un placer el helado en San Gimignano.

sábado, 5 de septiembre de 2015

CATA EN EL CASTILLO DEL TREBBIO.TOSCANA


IN VINO VERITAS.








Durante nuestro reciente viaje a la Toscana decidimos visitar el Castillo del Trebbio, una de las antiguas villas que los Medici tenían repartidas por la región.
En la actualidad es más bien un castillo a la francesa, un chateau, que sirve de residencia y de centro de explotación vinícola.

Está situado en la zona de Mugello, cerca de Florencia, en una zona montañosa preciosa, dominada por olivos y vides.
Es el corazón de la Toscana, la región donde se produce el famoso y rico CHIANTI, para mi gusto el mejor vino italiano.





Cuando llegamos nos estaba esperando la guía, la persona que nos iba a acompañar por todo el recorrido y como el grupo estaba compuesto en su mayoría por norteamericanos nos estuvo hablando todo el rato en inglés americanizado. 

Pasó a relatar un poco la historia del castillo. Parece ser que en principio había pertenecido a los Pazzi, familia de banqueros florentinos rivales de los otros banqueros potentes que había en Florencia que no eran otros que los Medici. Como siempre entre banqueros andaba el juego.
Pero allá por el 1476 los Pazzi, encabezaron una revuelta que tenía que haber acabado con los Medici, la rebelión fracasó. Como consecuencia los Medici se quedaron con todas sus posesiones incluido este castillo tan chulo.

Los Medici lo reformaron y lo convirtieron en su finca de caza. No es propiamente un castillo, sino más bien una villa fortificada con un aspecto bastante austero.





Actualmente pertenece a la familia BAJ MACARIO que lo compró en 1968 y lo dedicó a la explotación de vino y de aceite.
La familia vive allí pero no obstante permiten la visita incluso de sus estancias particulares, eso si, sin fotos claro.



Este castillo dispone también de un restaurante " La Sosta del Gusto " abierto desde 2.006, nombrado mejor restaurante del vino del mundo y es muy utilizado por las parejas toscanas para celebrar sus bodas.

Sus vinos con Denominación de Origen han recibido premios internacionales  sobre todo el Rufina, chianti reserva. 

Las bodegas están situadas naturalmente en los sótanos del castillo. Hay distintas estancias con barricas de roble, otras que recogen el vino ya embotellado y otras con botellas muy muy antiguas reposando a la espera de una ocasión especial.


















Fermentación en dolia, al estilo romano.






A continuación pasamos a una sala acondicionada con mesas y sillas tipo terraza de restaurante. Íbamos a proceder a la cata de los vinos toscanos.
La guía explicó unas nociones básicas sobre la cata del vino y los detalles a tener en cuenta sobre su color, olor y sabor.

Sobre la mesa teníamos también un plato con unos antipasti de productos de la zona: salami, queso, paté de oliva negra, pan con aceite de oliva, y una especie de picadillo de tomate con perejil.



El primer vino del Castillo del Trebbio que probamos fue un vino blanco, cosecha de 2014, joven.
Nos lo sirvieron frío, un buen detalle, con dos variedades de uva 60 por ciento de Trebbiano (variedad local) y 40 de Chardonnay.
De color dorado y de sabor muy afrutado, refrescante y ligeramente amargo al final.



Después pasamos a los CHIANTI. Primero probamos un tinto joven cosecha de 2013, que nos sorprendió muy gratamente.
La uva era Sangiovese, color rubí y de gusto suave ideal para acompañar el queso que teníamos en el plato.

El segundo de los Chianti era el RUFINA, Lastricato, Riserva de 2010. Esto ya eran palabras mayores.
Si opinan que los Chianti son tintos sin cuerpo, flojos, prueben el Rufina y seguramente cambiarán de opinión.
Con este lo que quedaba en el plato terminó por desaparecer.
Color picota, olor a fruta madura o como dice un amigo mío a bodega.

A estas alturas los ánimos estaban muy alegres porque a los americanos también les va el buen vino. Parecíamos unos romanos de fiesta en la Toscana.
Que maravilla buen vino, aceite de oliva, grata compañía
In vino veritas.

sábado, 18 de julio de 2015

VERNACCIA DI SAN GIMIGNANO. EL SABOR DE LA TOSCANA. ITALIA.



IN VINO VERITAS.




Hoy en el Mundo de Avekrénides vamos a paladear un vino blanco especial, porque nos viene nada menos que de la Toscana. De esta región italiana no nos puede venir nada malo al contrario estamos ante un producto muy bien elaborado con toda la tradición italiana en estos caldos tan refrescantes.

San Gimignano es un pueblo de la Toscana, de la provincia de Siena muy, muy típico, famoso por sus altas torres que mandaban construir las familias más pudientes precisamente para poner de manifiesto su status social.




La Vernaccia es la variedad de uva típica de esta zona y esta botella nos viene de la bodega Abazzia Monte Olivetto. Es un vino con Denominación de Origen, de hecho fue la primera DOCG reconocida en Italia.
Las primeras referencias de la Vernaccia datan del 1.200, ya entonces era un vino muy apreciado incluso se llega a citar en la Divina Comedia.



AVEKRÉNIDES KATA.

Vamos a degustar este vino blanco que promete mucho dada la fama que le precede.
Es un vino joven de cosecha 2014. La botella nos puede confundir porque es de color oscuro. Sin embargo, es un vino de color amarillo pajizo pálido.
Una vez abierto el corcho nos huele muy floral. Un olor especial. En la copa la lágrima se desliza rápida por el vidrio.
Lo agitamos un poco y acercamos nuestra nariz al borde de la copa, se desprenden claros aromas florales y frutales, pero es un olor fino, penetrante.
En cuanto al sabor, en principio es bastante refrescante, con tonos afrutados, seco y con un ligero retrogusto amargo. Es un vino fácil de tomar, servido a una temperatura fría resulta exquisito.



No es un vino fácil de conseguir aquí en España, pero si que lo podemos conseguir en bodegas especializadas. Esta botella en concreto nos costó en tienda 10 euros, un precio medio dentro de la gama.
La Vernaccia nos vendrá muy bien en los entrantes o quizás en segundos platos de pescado, huevos y carnes blancas.

Si han visitado la Toscana un sorbo de Vernaccia seguro que les devuelve esos buenos recuerdos quizás en el Ponte Vecchio al atardecer.