lunes, 24 de septiembre de 2018

LA VIDA EN EL RÍO NILO.



EGO SUM.


Nikon 5.100+ Nikkor 18-105 vr



Nikon 5.100+Nikkor 18-105 vr



Nikon 5.100+Nikkor 18-105 vr



Nikon 5.100+Nikkor 18-105 vr



Xiaomi Redminote 4







domingo, 16 de septiembre de 2018

TEMPLO DE NEFERTARI. ABU SIMBEL.



QUIEN NO CONOCE EGIPTO NO CONOCE EL MUNDO.









NEFERTARI reina de Egipto. Esposa de Ramsés II, ostentaba el título de Gran Esposa Real y mucho la debía de querer el gran Ramsés porque en Nubia y al lado de su templo en Abu Simbel le hizo construir otro, dedicado a ella y a la diosa Hathor diosa de la belleza, del amor, de la música.

Ramsés II es un personaje peculiar dentro de la Historia de Egipto. Reinó entre el 1.279 y el 1.213 a.C. Unos 66 años , pero además se cree que vivió por encima de los 90 años. Tuvo cientos de esposas y concubinas y naturalmente cientos de hijos. En el Imperio Nuevo nadie fue más grande.





 El templo de Nefertari es excepcional. Excavado también en la roca, es de menores dimensiones que el de Ramsés, pero comparte el mismo sistema de edificación.

Lo más llamativo, sin duda, es su portada. Nos encontramos con seis estatuas colosales , de pie, tres a cada lado de la puerta, dos son de Ramsés con las coronas del alto y bajo Egipto. En medio aparece Nefertari, como diosa Hathor, pero cosa rarísima en el arte egipcio su tamaño es igual al del rey. De cara al público se está diciendo que estaban al mismo nivel y no olvidemos que Ramsés se consideraba un dios.

El último de los colosos es también Ramsés pero con una corona hathórica, con los dos cuernos y el sol en medio.

Nefertari no era una esposa más, eso está claro era alguien muy importante para el rey. No se sabe bien su origen ni como murió.

 Tuvo varios hijos e hijas con Ramsés y su tumba en el Valle de las Reinas, cerca de Tebas está considerada como una de las mejores que se conocen. Una auténtica maravilla pictórica, restaurada y solo accesible para pequeños grupos durante pocos minutos para no aumentar su deterioro. Como dato informativo la entrada cuesta sobre los 50 euros por persona.





El interior de su templo es muy similar al de Ramsés pero como he dicho antes de dimensiones más pequeñas.

 Magníficamente decorado con escenas de ofrendas a los dioses y diosas. La primera sala y la más grande tiene la peculiaridad de que en sus 6 pilastras aparece la figura de la diosa Hathor.







NEFERTARI Y RAMSÉS SACRIFICANDO A UN PRISIONERO COMO OFRENDA A LOS DIOSES.

Después se accede a una pequeña sala más baja que da acceso al santuario del templo  en donde a duras penas distinguimos la figura de la diosa Hathor flanqueada por los reyes.


Nefertari, por la que brilla el Sol, mujer al parecer de una extraordinaria belleza y muy importante para Ramsés II, ha pasado a la posteridad por la puerta grande, siendo recordada por su bellísimo templo en Abú Simbel y su impresionante tumba, por desgracia saqueada ya en la Antigüedad.

Como dato interesante, a tener en cuenta por los fotógrafos, para poder sacar instantáneas o grabar en el interior de estos templos hay que pagar un plus a parte de 300 libras egipcias. Pero merece la pena y además los guardas se muestran mucho más amables pues son implacables con los listillos.







domingo, 9 de septiembre de 2018

MASCÚN GEWÜRZTRAMINER. 2016.



IN VINO VERITAS.



Septiembre, es tiempo de vendimia y aunque este año parece que en muchos sitios se ha adelantado, estamos en el mes de las grandes cosechas de uva. Que los dioses os protejan amigos vendimiadores, sin vosotros no podríamos disfrutar de estas delicatessen.




Hoy vamos a probar de nuevo un vino blanco de uva 100% Gewürztraminer, MASCÚN de Bodegas Osca y como no con Denominación de Oigen Somontano, Huesca.

Ya he hablado de las excelencias de esta uva y que es el tipo de vino blanco que más me gusta, así que en cuanto veo una botellas de éstas siempre me entran unas ganas locas de probarlo.


Me gustó mucho la cuidada etiqueta del anverso de la botella con esa especie de hada con alas de mariposa, muy cuidada y estéticamente muy atractiva. Puede aludir al paraje de Mascún, una zona montañosa con un río y un profundo barranco en donde ocurrían cosas sobrenaturales según cuentan algunas leyendas.


Este vino blanco no les va a defraudar en ningún momento, está muy rico y a un precio de 8 euros es un placer para el paladar y para nuestro bolsillo.

Es cierto que puede estar un escalón por debajo del Enate o del Viñas del Vero, pero estamos ante un producto de primera calidad, que va a maridar perfectamente con nuestros aperitivos, tablas de quesos, arroces, pastas y carnes blancas.



AVEKRÉNIDES KATA.

En la copa presenta un color amarillo pálido, un dorado suave muy típico en esta variedad de uva.



Removemos la copa y acercamos nuestra nariz al borde, sucede lo esperado en un vino Gewürztraminer, un auténtico festín aromático , es una de sus señas de identidad . A mí me encantan estos aromas, con toques a frutas tropicales, flores y sobre todo a pétalos de rosas.

En boca presenta una entrada fresca y golosa, con un paso afrutado, de una acidez equilibrada y persistente hasta el final pero que no molesta en absoluto. Quede claro que no es un vino dulce.

Un vino muy fácil de tomar, que hay que servirlo bien frío y con el que acertarán de pleno en cualquier comida. Además creo que tiene una excelente relación calidad precio. Lo malo que la bodega solo produce unas 7.000 botellas así que es un poco difícil de catar.



domingo, 2 de septiembre de 2018

ABU SIMBEL. TEMPLO DE RAMSES II.



QUIEN NO CONOCE EGIPTO NO CONOCE EL MUNDO.









El impresionante templo de Abu Simbel, mandado construir por el famoso rey Ramses II de la XIX dinastía del Imperio Nuevo del Antiguo Egipto. está situado a unos 300 kilómetros al sur  de Aswan.

El acceso allí es un poco complicado. Para los turistas o viajeros actualmente se prepara una ruta por carretera con numerosos controles de policía ya que se está bastante cerca de la frontera de Sudán, zona conflictiva por el tráfico de armas.

Hay que recorrer 300 kilómetros por el desierto, en donde es muy fácil que uno desaparezca y no lo vuelvan a encontrar. Nosotros no tuvimos problemas, viajamos cómodamente en un vehículo con  un buen aire acondicionado pero en el exterior la temperatura fácilmente se iba a 40º- 50º centígrados.



Estamos en la antigua Nubia, en la frontera sur del Alto Egipto. En la Antigüedad estaba al lado del Nilo y era el primer edificio monumental que cualquier viajero viniendo del sur se podía encontrar.

Es un templo directamente excavado en la roca, un speos, su fachada mide unos 30 metros de altura por 35 metros de anchura y cada coloso 22 metros.

En los años 60 el presidente Nasser, decidió construir la presa de Aswan, el templo corría peligro de quedar hundido, así que entre 1964 y 1968 con ayuda de muchos países incluida España, el templo fue desmontado pieza a pieza y fue montado de nuevo unos 65 metros más arriba y a unos 200 metros del río.









Tengan en cuenta que el templo estaba pintado, incluida su fachada , por lo que la impresión que se llevaba el viajero al entrar en Egipto era muy fuerte. 

Además a la derecha de este templo hay otro más pequeño que Ramsés dedicó a su esposa favorita Nefertari del que hablaremos en otra entrada.






Centrándonos en la monumental fachada, encontramos cuatro colosos sedentes del rey Ramsés con la doble corona en la cabeza. El cuerpo del segundo coloso por la izquierda se encontró ya caído y se decidió dejarlo tal cual.

Entre las piernas de los colosos aparecen pequeñas estatuas que representan a sus familiares más directos. Su esposa Nefertari, Tuya, la madre del rey  y distintos príncipes y princesas.




Justo en el centro y sobre la puerta  aparece la figura del dios Ra con cabeza de halcón.

Me llamó mucho la atención el friso que hay en la parte superior de la fachada, son babuinos, que en Egipto estaban muy relacionados con el culto al sol, pues cuando amanece los monos se desperezan mirando al sol, alzando los brazos como si lo adoraran.





 Justo en la entrada, por la izquierda aparece una escena  con numerosos soldados nubios derrotados y hechos prisioneros. Aquí comienza ya la campaña propagandística que es en su conjunto el gran templo de Ramsés.




El conjunto estaba diseñado de tal manera que dos veces al año, cuando amanecía, los rayos del sol atravesaban todo el templo e iluminaban directamente el Sanctum Sanctorum con las cuatro divinidades.

El interior es apoteósico y encima tuvimos la suerte de visitarlo casi en solitario, todo un lujo en Egipto.




El interior de los templos egipcios suele responder a un mismo diseño, con un gran corredor central que atraviesa varias salas que van decreciendo en altura y que termina en un pequeño santuario donde se colocaban las imágenes de los dioses.

El techo es plano, aunque ya conocían la bóveda, pero aquí en Abu Simbel, es de grandes losas que soportan el peso de la montaña. Está decorado con pinturas que representan a la diosa Nejbet con sus alas extendidas.







La primera sala que nos encontramos es bastante grande, sustentada por 8 enormes pilastras, cuatro a cada lado y adosadas a ellas, 8 colosales estatuas de Ramsés con rasgos osiríacos.
No hay ni un espacio que no esté decorado y recuerden que además estaba todo pintado.











Las paredes están decoradas con escenas de guerra, del rey venciendo a sus enemigos. Montado en su carro encabezando el ejército contra los hititas en la famosa batalla de Kadesh, venciendo a los sirios, a los libios a los nubios y  a todo el que se pusiera por delante.

Toda una gran propaganda al servicio de Ramses II, un rey guerrero, que volvió a hacer de Egipto una gran potencia militar y económica.






A la derecha de esta sala hay otras 4  pequeñas cámaras de muy baja altura y mal iluminadas que podían ser habitaciones auxiliares del templo.





La siguiente sala es mucho más pequeña, está sustentada por cuatro grandes pilastras y los motivos son aquí religiosos con ofrendas y escenas de los dioses.

La última estancia, es la más importante del templo, es la pequeña capilla de los dioses. 



Los cuatro dioses son de izquierda a derecha: Ptah, Amon-Ra, Ramses II y Ra-Horasti.

Llama la atención la poca luminosidad del templo en su interior. Esto no es lógico, porque nadie se molesta en decorar tanto y tan bien un templo si luego no se va a poder lucir. 

Siempre he pensado que los antiguos egipcios disponían de algún tipo de iluminación que no nos ha llegado. Yo no me creo que pintores, escultores, picapedreros y demás trabajadores realizaran su labor con simples lamparillas de aceite y restos de humos yo no vi por ningún sitio.

Habrán observado que no uso el termino faraón,  reconozco  que es muy peliculero. Faraón es una palabra hebrea que aparece en la Biblia para nombrar al rey de Egipto, pero que los egipcios no usaban y yo tampoco. Prefiero hablar de rey o reina de Egipto.

Con los siglos el templo quedó completamente tapado por la arena del desierto. A partir de la campaña de Napoleón en Egipto comenzaron a llegar al país numerosos cazatesoros europeos. En 1813, el suizo Burckhardt dio con la cabeza de uno de los colosos, pero creyó que solo era una estatua. Se lo comentó al mayor cazatesoros, que no arqueólogo, que había entonces en Egipto, el italiano Belzoni.

Belzoni comenzó a desenterrar el templo y dio con la puerta de entrada. El hombre se quedó alucinado con lo que encontró y rápidamente comenzó a expoliar el templo llevándose todo lo que pudo de su interior.



Creo que hoy en día gracias a las arenas del desierto podemos admirar uno de los mayores tesoros de la Antigüedad. Vale la pena ir hasta allí para contemplar esta maravilla construida entre los años 1.284 a.c. a 1.264 a.c. cuando Egipto era gobernada por el gran Ramsés II.