IN VINO VERITAS
No hace mucho tiempo unos buenos amigos nos trajeron de su viaje por la Toscana italiana esta botella de vino blanco que hoy vamos a catar.
La Vernaccia de San Gimignano es una uva histórica en Italia pues en 1966 fue la primera en recibir la máxima certificación de calidad (DOC).
Es un vino de Bodegas Piccini que se fundó en 1882 y que produce unos caldos con una excelente relación calidad precio. Si conocen San Gimignano ya sabrán que es una localidad de la Toscana italiana muy turística, no es muy grande y si van en verano aquello es un auténtico hervidero de gentes de todo el mundo.
Y no solo es famoso por su vino Vernaccia, ojo que aquí se producen los mejores helados italianos. Así que si aparecen por ahí no se corten y prueben sus helados aunque tengan que hacer mucha fila que es lo habitual.
Pero queridos " fratres in bibendo " hoy no estamos aquí por el rico helado sino por la famosa Vernaccia. Un vino blanco joven con fermentación en acero inoxidable.
No creo que haya que decirles que el vino es necesario tomarlo a su justa temperatura y este blanco pide a gritos servirlo de 10 a 12 grados centígrados.
Es un vino que busca la franqueza, la frescura y ser un fiel reflejo de su origen, San Gimignano, famoso por sus colinas de arcilla, arena y tufo volcánico.
AVEKRÉNIDES KATA.
Una vez en la copa percibimos su color amarillo pajizo, pálido, muy limpio y brillante, con reflejos verdosos en su borde dada su juventud pues esta botella es de 2.024. Por supuesto, Denominación de Origen, Toscana.
Removemos la copa por su base, con alegría, acercando nuestra nariz al borde. Aquí el vino nos habla de sus aromas. Es elegante con estilo italiano. Notas florales, olor a primavera, pero en su tramo medio es afrutado y cítrico.
En boca el primer contacto es refrescante, con una acidez que no es desmedida porque el vino está bien estructurado.
A su paso por la boca naturalmente es afrutado, fruta blanca y tiene un retrogusto a almendra amarga típico de la Vernaccia.
A no ser que se lo tomen a palo seco que por supuesto es una buena opción, lo más correcto es que el vino acompañe a la comida, es su fiel escudero y allí entra a jugar el maridaje. Claro estamos hablando de un vino blanco italiano que va como anillo al dedo a un buen plato de pasta, en Italia toda pasta es buena lo digo por experiencia, pero también puede acompañar a los risottos y a un plato que a mí me encanta " Frutti di mare " mejillones, calamares, almejas, gambas etc.
Les puedo recomendar esta Vernaccia de San Gimignano sin ningún problema porque me parece un vino excelente. Supongo que aquí en España no será difícil encontrarla en alguna bodega o celler. Es un vino goloso que no les dejará indiferentes.





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